María Jesús Gallego Díez, interviene junto a otros profesionales, en la entrevista realizada por el periodista Armando Camino, con el título ‘El reto de la dislexia’

El periplo de una madre con su hija de 9 años, finalmente evaluada para determinar si pudiera padecer dislexia, la llevó a contar su historia, no solo la afección que directa e indirectamente influía en el día a día de la niña, a nivel escolar, familiar y social, sino también, el duro y exigente camino que tuvo que recorrer a nivel burocrático y protocolar para conseguir una evaluación que diagnosticara que efectivamente se trataba de un comportamiento disléxico y, por consiguiente, que en el centro escolar se pueda admitir el diagnóstico con los dos años de desfase curricular que debe prevalecer según los establecido.

En este punto es donde interviene María Jesús Gallego Díez, licenciada en Psicopedagogía y profesora asociada de la Facultad de Ciencias de Educación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), quien apuesta por “no esperar a un desfase curricular de dos años para diagnosticar la dislexia, aunque se necesiten dos cursos para ello, conviene prevenir, ser proactivos, porque con la saturación de alumnos en los centros para evaluar puede pasar otro año más y ya se empieza a intervenir con cuatro cursos de desfase, casi te comes toda la etapa primaria”.

Además, la dislexia, con origen en un retraso en el desarrollo neurológico, no desaparece a lo largo de toda la vida y presenta un carácter persistente, de resistencia al tratamiento, por lo que la intervención requiere más tiempo que otros tipos de trastornos para conseguir resultados.

A juicio de la psicopedagoga de la ULPGC, “dentro de las dificultades de la lectoescritura es la más grave, porque la reeducación es muy dura y larga, y mayoritaria, del 5 al 10% de la población y alrededor de 800.000 escolares en España”. En el Archipiélago la prevalencia se sitúa en el 3,2%, un dato inferior al dato esperado.
María Jesús Gallego considera que “la educación especial en las Islas es muy puntera, comparado con el resto de comunidades autónomas”, desde la Asociación Canaria de la Dislexia (Dislecan) aprovecharon la celebración de unas jornadas a principios de octubre en Tenerife, isla sede de un colectivo sin estructura en Gran Canaria, para matizar que resta trasladar los avances teóricos al desarrollo práctico, al denunciar que solo se diagnostica el trastorno al 0,2% de los escolares en el Archipiélago.

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