Familias implicadas con la Disciplina Positiva

Las familias tienen cada vez más interés por poner en práctica con sus hijos una educación basada en el respeto mutuo. Nuestra pedagoga y especialista en Disciplina Positiva, Leticia Bolumar, ha impartido los últimos talleres de introducción en el IES Pérez Galdós y en el colegio Sagrada Familia, donde madres y padres participaron en todas las dinámicas vivenciales de este enfoque educativo.

En este tipo de sesiones introductorias, las familias conocen aspectos básicos de la Disciplina Positiva, cómo asumir los errores de nuestros hijos como oportunidades de aprendizaje, la explicación del funcionamiento del cerebro en la palma de la mano, la importancia del autocuidado o alabar vs alentar. Sobre este último tema, por ejemplo, las familias aprenden cómo hablar en positivo a sus hijos sin caer en los perjuicios del halago continuo.

La idea es motivar, que tomen conciencia de sus cualidades, que se valoren a sí mismos y el proceso que han realizado para llegar a ese buen resultado. Es decir, la motivación debe ir dirigida a la acción que realiza el niño, no al niño en sí.

El objetivo de alentar mucho y alabar poco es que los hijos no generen una dependencia constante de la aprobación externa y, sin embargo, sí desarrollen una buena autoestima y autoconcepto.

Estas frases extraídas del libro Disciplina Positiva, de Jane Nelsen y Lynn Lott, pueden servir de ejemplo para diferenciar el aliento del halago. Estamos alabando cuando decimos: ¡Eres un campeón!, ¡Qué lista eres!, ¡Me has hecho feliz!, Estoy orgulloso de ti, Qué bueno eres… Sin embargo, estamos alentando cuando decimos: Se nota que te has esforzado haciendo la cama, ¿Cuánto tiempo dedicaste para conseguirlo?, ¿Cómo te sientes sacando un sobresaliente?, ¿Estás satisfecho con ese resultado?, Observo que cada vez participas más en clase, Veo que estás haciendo la cama cada vez mejor, Ánimo, si sigues así conseguirás tus objetivos…

Se alienta cuando describimos lo que hace nuestro hijo, cuando le preguntamos sobre lo que ha hecho y demostramos interés por ello o nos interesamos sobre cómo se siente con el resultado de algo.

Por supuesto que el halago es bueno y reconforta, pero, tal como propone la DP, en proporción hay que alentar más y halagar menos para que la autoestima se vea reforzada de una forma verdaderamente sana.

Pide más información a través de info@psicotogether.com

Leticia Bolumar.  Pedagoga, Educadora de Aula y de Familias en Disciplina Positiva.

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